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El 23 de febrero se cumplió un año del paro pacífico realizado por los habitantes de la calle 16, vía Puerto Mosquito. La manifestación surgió ante el grave deterioro de esta vía estratégica para la movilidad y la economía del sector. Doce meses después, la escena es prácticamente la misma, polvo en verano, lodo en invierno y una carretera urbana que, según los residentes, parece más una trocha que una calle principal.


En su momento, durante la jornada de protesta, se anunciaron medidas y se habló de un decreto de movilidad que ayudaría a mitigar la problemática. Sin embargo, ese compromiso nunca se materializó. Las promesas quedaron en discursos y reuniones, mientras la comunidad continúa enfrentando las mismas dificultades diarias para transitar, trabajar y desarrollar sus actividades comerciales.


También se generaron expectativas frente a un proyecto de pavimentación en concreto rígido para 1.260 metros lineales, iniciativa que pretendía transformar esta importante arteria vial del municipio. No obstante, según versiones conocidas por este medio, el proyecto fue presentado ante instancias departamentales con fallas en su estructuración, lo que habría provocado su devolución. Para los habitantes, el resultado es claro, la obra no arrancó y la vía sigue deteriorándose.


Hoy, la inconformidad crece. Los residentes aseguran que si la vía continúa en el mismo estado y la administración municipal no les presta atención efectiva, retomarán la protesta, esta vez de manera indefinida hasta obtener soluciones concretas. Afirman que no quieren más anuncios, sino hechos. La advertencia está hecha y la paciencia de la comunidad, aseguran, tiene límite.

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