El Decreto No. 032 del 16 de marzo de 2026, expedido por la Alcaldía de Aguachica para restringir el tránsito de vehículos de carga pesada en el área urbana, terminó siendo una medida inoperante. Aunque en el papel buscaba ordenar la movilidad y reducir riesgos, en la realidad no cambió absolutamente nada: las tractomulas siguen circulando con total normalidad por las calles del municipio, sin control ni consecuencias.
Lo más preocupante no es solo el incumplimiento, sino la ausencia total de autoridad. Se esperaba una reducción evidente de estos vehículos en zonas restringidas, acompañada de campañas de cultura vial y pedagogía para conductores. Sin embargo, no hubo ni lo uno ni lo otro. El decreto se anunció, pero nunca se ejecutó, dejando claro que no existió una verdadera estrategia para hacerlo cumplir.
En las vías de Aguachica, la escena es la misma de siempre, tractomulas transitando a cualquier hora, en sectores donde su paso debería estar limitado, sin operativos, sin sanciones y sin presencia efectiva de las autoridades. Esta falta de control no solo evidencia desorden institucional, sino que pone en riesgo constante a peatones y conductores.
Hoy, más que una solución, el decreto se convirtió en un símbolo de improvisación y falta de gestión. La administración municipal y el Instituto de Tránsito quedan en deuda con la ciudadanía, al demostrar que emitir normas sin capacidad de hacerlas cumplir solo debilita la confianza pública. Mientras no haya control real ni voluntad de hacer respetar la ley, todo seguirá igual, las tractomulas mandando en las vías y la autoridad brillando por su ausencia.