Durante las festividades de fin de año se incrementan los casos de personas afectadas por intoxicaciones asociadas al consumo de alimentos en mal estado y bebidas alcohólicas de procedencia dudosa, una situación que se repite cada temporada y que pone en riesgo la salud de muchas familias.
Gran parte de los casos están relacionados con la compra de comidas preparadas, carnes y productos perecederos en establecimientos que no cumplen con las condiciones mínimas de higiene, así como con una inadecuada manipulación y conservación de los alimentos en los hogares.
Otro de los factores que genera mayor preocupación es el consumo de licor adulterado, una práctica ilegal que continúa presentándose en estas fechas y que puede provocar graves daños a la salud, entre ellos afectaciones neurológicas, pérdida de la visión y complicaciones que pueden resultar fatales.
Para reducir estos riesgos, es importante adquirir alimentos y bebidas únicamente en sitios confiables, revisar fechas de vencimiento, conservar la cadena de frío, evitar productos de origen desconocido y verificar que los licores cuenten con sellos y estampillas oficiales.
Finalmente, el exceso en el consumo de comidas grasosas y alcohol favorece la aparición de cuadros de indigestión e intoxicación, especialmente en niños, adultos mayores y personas con enfermedades de base, por lo que se recomienda moderación durante las celebraciones.